septiembre 29, 2016

¡Qué padre ser Padre!

Es de noche. Mi hijo, de 6 años, está acostado, diciendo sus oraciones antes de dormir. Estoy sentado en su cama, a su lado, mientras le acaricio el pelo lentamente. Apenas escucho sus palabras, ya casi inaudibles. Cuando creo que ha terminado, me acerco a darle un beso y me dispongo a retirarme. Una escena de rutina. De pronto, oigo su vocecita que me dice “Pa, no te vayas. Es que cuando estás conmigo, me siento como si Dios estuviera conmigo”. Los ojos se me llenan de lágrimas. Siento con una fuerza increíble el maravilloso don de ser padre…